"En las prisas de hoy, entre miles de carreras y continuos afanes, estamos perdiendo la capacidad de conmovernos y de experimentar la compasión, porque estamos perdiendo este volver al corazón, es decir, el recuerdo, la memoria".
"Sin memoria se pierden las raíces, y sin raíces no se crece. Nos hace bien alimentar la memoria de quien nos ha amado, sanado, aliviado".
"Pero ¿cómo funciona nuestra memoria? Simplificando, podemos decir que recordamos a alguien o algo cuando nos toca el corazón, cuando se liga a un afecto particular o a una falta de afecto"."